EL ALMA NO TIENE COLOR
Madrid, España. 2018
En los años 50 comenzó a formalizarse lo que a día de hoy se convertiría en el asentamiento irregular más grande de Europa: La Cañada Real Galiana. 16 km de historias diferentes con una misma realidad: la de 8.000 personas de 17 nacionalidades distintas que tratan de salir adelante dentro de un territorio de contrastes estigmatizado por los medios.

Esta es la historia de un proyecto que nace con el objetivo de dar voz y visibilidad a esta ciudad lineal autoconstruida que vive a la sombra del resto de la Comunidad de Madrid. El alma no tiene color , la canción de Antonio Remache interpretada por Antonio Carmona refleja los ideales que los vecinos de La Cañada quieren proyectar hacia el mundo. Alma, tierra, rabia, corazón… hablan sobre la identidad de este lugar.
 
La realización de la obra se da dentro de la Escuela Abierta de Verano organizada por el Proyecto de Intervención Comunitaria Intercultural (ICI) impulsado por la Obra Social La Caixa, junto a los niños y niñas de Cañada y las asociaciones y entidades que forman parte de la misma: Voces, Cruz Roja y Diaconía.
CONTEXTO
La Cañada Real Galiana es una de las nueve vías pecuarias más importantes que atraviesan la Península Ibérica, las cuales tenían como función permitir el paso de ganado entre las zonas donde tradicionalmente se realizaba el pastoreo.
 
A partir de los años 50 el declive que sufrieron estas vías y su proximidad a Madrid, facilitó la ocupación de los terrenos públicos por diversas poblaciones, como por ejemplo inmigrantes rurales que llegaban a la ciudad en busca de empleo; residentes de Madrid que no pueden vivir en Madrid; españoles de etnia gitana; inmigrantes, principalmente de Marruecos y Rumanía (muchos de ellos de etnia gitana también ); o poblaciones procedentes de núcleos chabolistas desmantelados.
LA CAÑADA FORMALMENTE
La gran oleada de nuevas residencias fue conformando, a su paso por los municipios de Coslada, Rivas y Getafe, una verdadera ciudad lineal, no planificada, compuesta de edificaciones de diversa índole y una acusada heterogeneidad socioeconómica y cultural a lo largo de seis sectores.

A pesar de sus diferencias todos ellos tienen algo en común: carecen de un título de propiedad legal de sus viviendas y sufren el estigma de vivir en la Cañada Real.
EL POEMA
Planteamos un proyecto de acupuntura en el espacio público que cose la cañada con las palabras y versos que componen «El alma no tiene color», pintando de manera cronológica y lineal diferentes fachadas desde el primer hasta el último sector. La intervención adquiere sentido cuando recorremos los 16 km de cañada madrileña.   Proponemos un recorrido cromático, asignando un color determinado a cada sector, dentro del cual encontraremos sutiles variaciones en degradación de tonos. Se creará así una obra que, al recorrerla, nos hable de la diferencia de cada sector, de cada raíz, de cada casa y de cada persona. Pero que al mismo tiempo quedan unidos por un mismo mensaje, escrito en blanco: a fin de cuentas, el alma no tiene color:


"No reparéis en que soy moreno porque el sol me miró

Que me parieron de carne y hueso, nací varón

Soy de mi tierra y mía es ella

Y si me apuran soy extranjero, como lo somos todos.

Yo soy de carne, no soy de hierro

Soy corazón con mil defectos

Como cualquiera, nadie es perfecto

Y si me hieren, también lo siento.

No me pongas límites

Es injusto y cruel
Que me duele que me duele.

El alma no tiene color y no quiero

Juzgar y pintarla de rabia

De tanto viejo pensamiento.

No reparéis en que soy moreno porque el sol me miró

No sea objeto de tu desprecio mi condición

En mi universo todo es diverso

Lo digo tal como yo lo siento, como lo siento

Yo soy de carne, no soy de hierro

Soy corazón con mil defectos

Como cualquiera nadie es perfecto

Y si me hieren, también lo siento.
El corazón es un indefenso

Y hacerle daño no tiene precio

Nadie sabe como me siento."
INFORMACIÓN Y CRÉDITOS
  • Intervención de 49 muros en 16 km realizada en Julio de 2018
  • Proyecto producido por Boa Mistura junto a ICI y Fundación Secretariado Gitano
  • Financiado por Boa Mistura, Fundación Obra Social La Caixa y Trivergencia
  • La pintura donada por PPG Industries
  • Contamos con la colaboración y participatición de Fundación VocesDiaconíaCruz RojaAsociación BarróAsociación El Fanal y el Comisionado del Ayuntamiento de Madrid para la Cañada Real
  • Gracias a Susana Camacho, Adela Carrasco, Nabila Chedid, Micela Romana, Lucía, Ana, Marina, Teresa, Juan, Estefanía, Alberto, Jesús, Aura, Marcos, Rocío, Patricia a Paz Nuñez por hacernos la labor más fácil
  • A María Corrales, por su implicación
  • A todos los vecinos que ofrecieron su fachada: Francisa, Apolonio; Juan José, Manuel, Franciso, Santiago, Antonio, Damián, Alberto y Antonio, María Yolanda; Marina, Vanesa y Ángel, Fredy, María Luisa y Antonio, Laura; Carlos, Alegría, Libertad, Ángel, Rubí, Yanira, Antonio, Sara y Mari, Isabel y Franciso, Raúl, Inés, Jesús y Raúl, Ketama, Dolores, Carlos, Ramón, Manuel, Bruno, Mario, Ángel y Sara, Mariano, Noemí y Rosario, Yosana y Mohamed, Damián, Agustina; Manuel, Miloud, Fátima, Hannah, Yamina, Fátima, Samir, Abdu y Rim, Yanira, Ángel y Manuel, Ros; Marina, familia del Bar Cheito, Ayoub, Houda
  • A todos los voluntarios que se cruzaron la frontera invisible de la Cañada Real: Leire, Ana, Marta, Lucía, Alex, Cristina, Patricia, Rocío, Pablo, Ainhoa, Diana, Patricia, Ángeles, Alicia, Andrea, Lucas, Miguel, Macarena, Elena, Carlos, Miguel, Mónica, Fran, María, Camino, Lorena, Rocío, Pedro, Andrew, Christel, Thomas, Ana, Adriana, Jari, Muskilda, Andrea, Johanny, Camila, Marina, Laura
  • Y a los vecinos que de un modo u otro nos apoyaron para enriquecer el espacio público en la Cañada Real: Yousra, Joel, Ezequiel, Manuel, Rufino, Mario, Aroa, Naiara, Rosario, Ángela, Antonio, Coral, Dori, Jesús, Adrián, Juan, Fabián y Mati.
  • A Agustín Rodríguez, por su inestimable labor en la Cañada
  • Gracias a Paqui Mayoral y Antonio Remache por la inspiración
  • Equipo de ejecución: Diego Vicente, Pablo G. Mena, María Corrales
  • Apoyo desde el estudio: Clara González
  • Fotografías por Dan Barreri, Fer Taranco y Boa Mistura